Cruz Roja Huesca celebra el Día Internacional de la alfabetización con la puesta en marcha de nuevos cursos de aprendizaje del idioma

Voluntarios de los proyectos de Integración de Inmigrantes y Refugiados ayudan a las personas no hispanohablantes a adquirir competencias que facilitan su integración.

Cualquier persona puede contribuir a facilitar la inmersión lingüística a quienes desconocen nuestro idioma.

Cruz Roja conmemora el 8 de septiembre el Día Internacional de la Alfabetización anunciando la inmediata puesta en marcha de nuevos cursos de aprendizaje de lengua española, desde conversación a lectoescritura y, al mismo tiempo, quiere poner en valor el trabajo que realizan sus voluntarios y requiere la participación de otras personas para que se sumen a colaborar.

Han sido muchos los progresos realizados en gran cantidad de países para que la población aprenda a leer y escribir. Sin embargo, todavía hoy, existen en el mundo 880 millones de adultos que no saben, de los que las dos terceras partes son mujeres. Además, de los más de 120 millones de niños que se ven privados de educación básica, las dos terceras partes son niñas.

Las personas que saben leer y escribir son más libres, trabajadores más productivos e individuos menos expuestos a la miseria y con mayor facilidad para adaptarse e integrarse.

Además, en el contexto actual de movimientos migratorios y con la crisis de refugiados como telón de fondo, Cruz Roja Huesca quiere poner el acento en la importancia de la inmersión lingüística de aquellas personas no hispanohablantes que llegan a nuestro país, para las cuales, el adquirir nuestra lengua es un factor clave en su proceso de integración. Este es, por tanto, un objetivo que comparten el proyecto Integración de Inmigrantes y el de Refugiados y es por ello que, tanto en Huesca ciudad como en diversas localidades de la provincia, se realizan cursos de alfabetización que imparten entusiastas voluntarios.

Nuevos cursos

Este mes de septiembre comienzan los nuevos ciclos formativos con personas migrantes y refugiadas que se prolongarán hasta diciembre. A partir del 12 de septiembre comenzará la formación Básica en Refugiados, el día 16 la formación relativa a Búsqueda y Diseño de Recursos para el Aula de Idioma y  el  23 la de Prevención en la Trata de Seres Humanos. Además, el 18 de septiembre se conmemorará el Día Internacional de las Personas Migrantes.

Dentro del proyecto de integración de inmigrantes, en Huesca hay tres grupos de clases de alfabetización que imparten 9 voluntarios y una media de 24 alumnos por grupo. Además, en Barbastro y Monzón también hay grupos de alfabetización a cargo de otros 15 voluntarios.

En cuanto al programa de Refugiados, los usuarios tienen 4 horas de formación diaria en la fase de acogida temporal, y 3 horas semanales en la fase de integración, con un sistema de seguimiento y evaluación continua. Actualmente hay 10 alumnos distribuidos en 3 grupos de nivel, que van de alfabetización (1usuario de origen sudanés), A1 (con un grupo de nacionalidades variadas -Bangladés, Georgia, Ucrania-) y A2 (Palestina y Ucrania). La formación la imparten 11 voluntarios.

No obstante, Cruz Roja invita a cualquier persona interesada a sumarse al voluntariado y participar en las próximas formaciones a personas que no hablan nuestra lengua. 

Voluntarios entusiastas y comprometidos

Así lo ha hecho ya la joven estudiante Ibón Cejalbo, voluntaria en Cruz Roja Juventud que se animó a participar en la alfabetización de refugiados al enterarse de que unos niños necesitaban atención mientras sus padres hacían otras actividades en CR, “y como siempre me han gustado mucho los idiomas y enseñar, me animé a probar a dar clases de español y me encantó. He estado con un grupo de cuatro chicos, junto a otra voluntaria y adaptamos las clases al nivel de cada uno. Al ser grupos reducidos podemos trabajar mejor y resolver las dudas y los problemas que se van presentando”, explica.

“Esta experiencia -continúa- me ha servido para darme cuenta de lo difícil que es aprender y enseñar un idioma desde cero, porque cada alumno es de un país diferente, con alfabetos incluso distintos del nuestro y tienes que buscar la forma de que entiendan el significado de las palabras sin poderlas traducir. También comprendes que para las personas refugiadas es muy importante aprender castellano, ya que es lo primero que necesitan para, por ejemplo, poder encontrar un trabajo”. Ibón se ha tomado este voluntariado como un reto para aprender también muchas cosas de otros países y asegura que la experiencia ha sido divertida y “es muy recomendable”.

Pepe Ortiz, un militar que ya ha dejado atrás su vida profesional ha encontrado en Cruz Roja el lugar idóneo para calmar su “ansia de querer ayudar” porque había visto su funcionamiento en las misiones de paz en las que había participado en distintos países. Aunque ha colaborado en otros proyectos de la entidad, finalmente ha enfocado su voluntariado en tareas de alfabetización “porque es una parte de la pobreza personal.  No solo de pan vive el hombre -dice- y en España para ganarse el pan hay que saber hablar, leer y escribir. Así, colaboro en la medida en que sé y puedo”.

Ortiz asegura que no tiene problema en compaginar su dedicación a los demás con su vida personal “porque hay muchas horas en el día. Se trata de organizarse y poner prioridades”.

La voluntaria Paz Escobedo, que también participa en programas de alfabetización sabe muy bien lo que supone estar en un país en el que desconoces lo más importante, la lengua que te permite comunicarte con los demas. “Para las personas el relacionarnos y comunicarnos con los otros es una necesidad. Además,  conocer el idioma te da seguridad”, dice antes de explicar que se involucró en este proyecto, entre otros motivos,  porque personalmente experimentó esa necesidad “cuando estuve viviendo durante 2 años en la República Democrática del Congo. Allí hablan francés y, aunque sabía algo del idioma, los primeros meses fueron algo complicados. Por las tardes, en mi habitación, me ponía a estudiar y practicaba con personas amigas que hice allí. Mi marido también es extranjero y al principio de llegar a Huesca yo le hacía de intérprete. Ahora él se desenvuelve muy bien, y eso le anima, le da esa seguridad de la que hablo y sobre todo, independencia”.

A Paz Escobedo el voluntariado le aporta grandes satisfacciones, como  ayudar a los otros, conocer personas de otros lugares, que nos cuentan  cómo es el lugar de dónde vienen, su cultura, etc. “Hace un par de semanas, en una de las clases, terminamos hablando del país de cada uno. Sentí que los alumnos tenían las necesidad de contarme cosas de allí, de lo que hacían en su país, a qué se dedicaban, cuántos hermanos tienen, cuánta familia, a qué se dedican sus padres, cómo es su casa que han tenido que dejar allí, etc, etc, etc. Ninguno queríamos cortar esa conversación, así que se nos pasó la mitad de la clase hablando de sus países, su cultura… Personalmente, es una labor que me enriquece. Aprendo mucho de ellos y de ellas!

Paz que asegura recibir mucho de sus alumnos, anima a todos a sumarse al voluntariado “creo -dice- que todos tenemos que empatizar y, alguna vez, hacernos la pregunta: ¿y si me hubiera, o me llega a tocar a mi?”.