Desde hace quince años, Cruz Roja desarrolla una serie de proyectos con el objetivo de que las personas mayores se sientan útiles, no se aíslen y por otro lado el resto de la población nos beneficiemos de la experiencia y de los conocimientos adquiridos por ellos durante toda su vida. De esta manera las personas mayores siguen participando en la vida económica, cultural y social de la comunidad en la que viven. Con esta línea de trabajo intentan fomentar un envejecimiento saludable y activo, la mejor forma de prevenir la dependencia de las personas mayores y facilitar su contribución, muy valiosa, al desarrollo de la comunidad.
Gracias al patrocinio de la Fundación Anselmo Pié Sopena, Cruz Roja lleva desde el año 2000 organizando este evento sin interrupción. Un año más, se organiza alrededor de un tema central. Aprovechando que el 2009 era el año internacional de la astronomía, la Semana Cultural de las Personas Mayores estuvo dedicada a este tema. Al tratar de un tema diferente a los contenidos que solían abordarse, desde Cruz Roja no sabían cómo iban a reaccionar las personas mayores y el interés que iba a despertar en ellos. Al final, lograron que la gente se sintiera atraída, los que vinieron el primer día continuaron viniendo y el público fue aumentando progresivamente y que personas que no tenían ninguna relación con la Cruz Roja hayan asistido a las charlas y hayan participado activamente.
El primer día participaron 40 personas y a lo largo de la semana el número de participantes se duplicó cada día. La excursión no pudieron realizarla por unos pequeños problemas que se presentaron dentro de la semana, que se hará a finales de enero de este año, y desde Cruz Roja creen que tendrá muy buena aceptación. Aunque las actividades llegaron a menos gente que en años anteriores, las personas que participaron tenían mucho interés y vivían el tema. A esto hay que añadir, que los ponentes, miembros de la Agrupación Astronómica de Huesca, son personas que además de vivir estos temas no les importaba invertir tiempo en resolver dudas o en escuchar las aportaciones que los asistentes hacían, por lo que nunca había prisa por acabar, y las charlas se convertían en charlas coloquios de dos horas.
Fuente: Diario del Altoaragón.